No hace mucho estuve en un
evento en el que había una serie de ponentes de gran entidad. La numerosa
audiencia escuchaba estoicamente.
¿Por qué estoicamente? Las ponencias aburrían a las ovejas. ¿Really? Oh, my! Yes. Porque
los ponentes, super expertos ellos en sus ámbitos de conocimiento, eran comunicadores
de dudosa calidad.
El siglo XXI nos ha traído las
presentaciones de PowerPoint, y ha rebajado la calidad de oratoria a niveles
realmente lamentables. Los ponentes a los que hago referencia no adolecían de
preparación para sus discursos. Obviamente sus presentaciones estaban bien
pensadas, y en algunos casos, bien estructuradas. Las ideas bien hilvanadas,
las ilustraciones impactantes.
Pero ¿por qué digo que aburrían a las
ovejas?. Varios aspectos básicos:
- Escaso, o insuficiente
contacto visual con su audiencia. Uno de los ponentes pasó más tiempo mirando
al suelo que a su audiencia.
- Uso exagerado de muletillas.
Transmitiendo nerviosismo y falta de convicción propia en el interés de sus
presentaciones. Ofreciendo la impresión de que ellos mismos deseaban que
terminara la presentación lo antes posible.
- Tono monocorde. Carecieron
de modulación con lo que no llegaron a conectar con su auditorio. El único que
lo logro fue más por la calidad de su presentación en pantalla, que por su
ponencia. Una sensación de zumbido más o menos regular que no llegaba a
sostener el interés de la audiencia.
- Mal uso de ademanes. Los
gestos no correspondían con el mensaje ni en sincronismo ni en significado. En
lugar de enfatizar y de ayudar a reforzar los argumentos transmitían inseguridad.
P.e.: el frotarse de las manos, tocarse la cara, nariz, orejas, rascarse la ceja,
etc.
- Pobre introducción y
conclusión. Salvo en una de las ponencias, los momentos clave de sus ponencias
carecieron de fuerza. La introducción porque no conseguía capturar la atención
y despertar la curiosidad lo bastante. Y la conclusión porque no terminaba de
resaltar, inspirar, motivar, o llamar a
acción alguna. De cada 10 asistentes a quienes preguntáramos, 9 nos dirían que lo
que mejor recuerdan de cada ponencia fueron algunas imágenes de los
PowerPoints. Más que el contenido.
No vamos a hacer más leña
del árbol caído. Realmente son grandes
profesionales, pero no grandes comunicadores.
En los países anglosajones,
además de estudiar tu carrera, tienes múltiples ocasiones para aprender a
expresarte en público con convicción y maestría. Clubs de debate,
presentaciones, etc. En nuestro país, somos realmente buenos en muchísimas
cosas. La oratoria no es una de ellas.
Mi llamada es; fórmate en
#HabilidadesComunicativas en tu propio idioma.
Y en un segundo paso, adquiere
esas mismas habilidades en inglés.
¿Por qué razón? Tu marca puede
ser fabulosa. Puedes ser un erudito en lo que quieras. Pero si tus
presentaciones aburren a las ovejas, reduces tu credibilidad al mínimo. Tu
capacidad de seducción y convicción es clave para el éxito de tus proyectos.
¿Qué opinas sobre el tema?
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